Existen diversos microorganismos que pueden representar un riesgo para la salud al entrar en contacto con las personas, entre ellos virus, bacterias, hongos y otros agentes patógenos. Estos pueden afectar tanto espacios residenciales como comerciales, generando condiciones poco seguras si no se controlan adecuadamente.
Para prevenir su propagación, la desinfección es el tratamiento más efectivo, ya que permite eliminar o reducir significativamente la presencia de estos microorganismos en el entorno.