Aunque muchas aves urbanas forman parte del entorno cotidiano, su presencia excesiva puede convertirse en un problema para hogares, comercios e instalaciones industriales. La acumulación de aves puede generar daños en estructuras, contaminación por excrementos y riesgos sanitarios, además de favorecer la presencia de parásitos y otros insectos.
En zonas urbanas, las aves suelen alimentarse de residuos y restos de actividad humana, mientras que en áreas rurales se concentran cerca de explotaciones agrícolas y ganaderas en busca de alimento y refugio.